que es como estoy en este momento. La reunión ayer con el dark side se puso muy interesante, con bebidas de colores. La foto está saturada de mi cosecha para que vean como se sentía cuando uno de esos entero te entraba al sistema. S. me prometió que me iba a inventar un cocktel con Tonicol 'Un refesco... diferente, para ti que eres... diferente'. A mi ni me reclamen ese es su eslogan, no me lo inventé yo. Espero con ansia mi cocktail de mi bartender/maquillista/gran amiga/lo que usted quiera añadir, de confianza. En cuanto tengamos la receta les aviso el día del reven Tonicoloso.
Quesque les iba a contar de las manzanas bloqueadas y de los mensajitos románticos y de la manga del muerto pero ñeeeee, no se puede tantísimo en este estadazo se tendrán que conformar únicamente con San Judas Tadeo, 'patrono de los casos difíciles y desesperados', por eso es que estoy contandoles, ¡milagro!... Pensando con calmita conozco a algunos cabezotas que se podrían encomendar a él cada ocho horas, así como jarabito para la tos.
Pues que ayer fue el día del patrono Don San Judas Priest ¡digo!, San Judas Tadeo me tocó viajar con él en el metro, así como lo escuchan, San Judas es bien alivianado y ayer que fue su mero día todos los devotos lo llevaron a santiguar a su mero templo que está afuerita del metro Hidalgo.
Viajar con tanto santo al rededor fue una experiencia religiosa, esta semana odié mucho vivir aquí, recordé por eventos non gratos que es un lugar a ratos desolador, gris y en el que no se puede confiar libremente en la gente con la que compartes ciudad. Ayer, viajando con el santo mis frustraciones se fueron al demonio y recordé esa bonita leyenda que viene en cada boleto de metro y disfruté un viaje.
El bonito presente, llévelo llévelo, bara bara de remateeeeeeeeeee. Últimamente me dan muchas ganas de meroliquear cada que vengo a embarrar algo por aquí, creo que es la conclusión de visitar el centro dos veces por semana. Hoy les iba a presumir mi jueves, hubo de todo, San Judas Tadeos que viajan en metro, muchas manzanas bloqueadas, paletas de colores colgantes, mensajitos reveladores y fenómenos, la hora de la comida y como criticaron mi torpeza, tengo alma de doncella incomprendida, estoy para que me siiiirvan ¡como no quieren que sea torpe, jua!, pero pensé con calmita y mejor les cuento mañana que hoy tengo reunión en la noche con el dark side y eso también amerita registrarse. Jueves perfecto sin duda. Pero para no quedarme con las ganas de postiar les dejo el regalo que hoy me dio mi amigo C., la letra de la canción. C. es parte del clan de hombres que hacen que su servilleta a veces sea esta mezcla de mujer rosada que goooooeyea como carretonero, ni que, ¡vivan las mezclas!. Me encontré el vidio en versión acústica en el yutu, me gusta más el ritmo de la original pero no tanto el vidio así que mejor les dejo ésta, que de todas es la que me gusto más. Enjoy.
The Killers When you were young
You said bearing your heartache Waiting on some beautiful boy to To save you from your old ways You play forgiveness Watch me now, here he comes
He doesn’t look a thing like Jesus But he talks like a gentleman Like you imagine when you were young
Can we climb this mountain I don’t know High enough then ever before her No, we can make it if we take it slow Let’s take it easy, easy now, watch it go
We’re burning down the highway skyline Back on a hurricane that started turning When you were young When you were young
And sometimes you close your eyes and see a place where you used to live When you were young
They say the devils water it ain’t so sweet You don’t have to drink right now But you can tip your feet Every once and a little while
You said bearing your heartache Waiting on some beautiful boy to To save you from your old ways You play forgiveness Watch me now, here he comes
He doesn’t look a thing like Jesus But he talks like a gentleman Like you imagine when you were young
En un post pasado les mostré parte de la obra de este glorioso en la San Miguel Chapultepec. Este fin de semana me encontré otra de las obras de esta mente brillante. Al pasear por el barrio viejo de Tacubaya, en la calle de Gral. Cano se toparán con esta magnífica pieza.
Al menos en mi caso si aplicó aquello de ‘despierta la mujer que en mi dormía’. De los catorce a los quince casi todas cambiamos de ‘niña a mujer’. Creo que ahora la edad del cambio es desde los trece y si no fuera tan terrible el peso de el concepto ‘quinceañera’, seguramente estaría pasado de moda y todo el numerito sería una onda catorceañera.
Los gloriosos 15. La bella edad donde cargué uno de mis peores y más temidos traumas; que me hicieran una fiesta para ‘presentarme en sociedad’. Me resistí y no fue culpa de La O. mayor y A., ellos hicieron lo que estuvo en sus manos para detener la debacle, fue el resto de mis gigantescas familias las que no respetaron la petición de ‘no fiesta’. Gracias a que me resistí terminé con una fiesta a medio hacer que fue un verdadero desastre. No entraré en detalles horrendos pero aunque no tuve un vestido pasteloso de quinceañera, si me hicieron estudio de fotos con ciclorama de jardín impreso y alfombra polvosa conmigo posando con mi buqué de florecitas azúles, cabe aclarar que el color oficial de la fiesta fue el azul, imprimieron un titipuchal de recuerditos varios con mi foto (todavía guardo un vaso de cuba con mi carita inocente impresa en él), obviamente no tuve un chambelán guapo del que me pudiera enamorar, mi padre tuvo que improvisar un discurso en la sala de casa de mi abue y mi otra abuela me hizo un vestido para usarlo el día que me quitaron oficialmente el demonio en la santa madre iglesia en una promoción eclesiástica de un 2 x 1, misa de quince con primera comunión incluida.
Pinche repinche canción, ‘Ahora despierta la mujer que en mi dormía y poco a poco se muere la niña’ pero en efecto, es la impresión de toda esa época en la que los vestidos de pastel rosas y las coreografías eran lo que rockeaba. A mis quince estábamos en la fina línea en que eso estaba a punto de pasar de moda y para mi desgracia me quedé en la parte de la línea en la que no crucé a tiempo para salvarme. Ahora veo a mi recién entrada a los quince D. Kaboom y entiendo lo rara que se siente, hay una serie de eventos que pasan en ese cambio ‘de niña a mujer’, chale como odio esa expresión pero me paso repitiéndola, es atinadísima, bueno que cuando te llegan los quince todo se te mueve, es raro pero la gente comienza a admitirte como alguien con opinión, no solo la escuincla que se deja llevar. D. Kaboom se salvo de las convenciones de su edad y celebró como se le antojó. Una de las actividades que le propuse fue que fuera a probarse vestidos de quinceañera a la calle de República de Chile en el centro. Fue una experiencia liberadora, se probó cuatro modelitos. Intentamos que hubiera de todo un poco, primero comenzamos con el modelo clásico: Rosa, rosa, rosa y más rosa, al ver la mirada de la O. mayor cuando D. Kaboom salió del vestidor entendí muchas cosas. Tenía una expresión de: ¡Mira que linda se ve!, y entendí a las mamases que hacen que sus hijas se pongan vestidos de princesa. Hay una ilusión por ver a tu hija como muñeca, exhibirla y que todos te la chuleén. La primer traba que tuvimos fue que en todas las tiendas hay un letrero de NO FOTO, así que todo el material que aquí se exhibe no existe, es un producto de su imaginación, yo no tomé ninguna foto a escondidas con mi cel, es su imaginación la que los está engañando. La señorita del vestido rosa, rosa, rosa, casi nos muerde cuando se dio cuenta de mi cámara, como era la primera tienda brilló mi inexperiencia de fotógrafa oculta así que tuvimos que mudarnos. Caminamos En la segunda tienda ya teníamos una cuartada más estructurada. La fiesta sería el primero de noviembre y estabamos buscando un vestido de fantasía por que la fiesta era con tema de carnaval así que se midió esto Un modelito con sombrilla coqueta en el que cabían dos quinceañeras. El problema de la obesidad está contempladísimo en el sector quinceañero de la calle de república de Chile en el centro, el modelo en el que ven a nuestra pequeñuela es talla pequeña, ¡hechenle cómo será el extragrande!. Caminamos Llegamos al tercer modelo, aquí es un buen momento para contarles de los vestidores, eso es algo que yo no sabía. Una va por la calle y se dice a si misma, ¡El vestido de mis sueños!, una señorita rápidamente ve tu cara de ilusión y te aborda. Te da una tarjeta con su nombre y el modelito que te cautivó anotado y cuando es una tienda grandota te pasan a el área de probado. Ya en el lugar hay una serie de mini cuartos con cortinas en los que se mete la señorita probadora y la individua en cuestión, luces apagadas, mucho misterio y de pronto ¡charan! Aparece tu quinceañera entre espejos y luz neón:
Y ahí es cuando una aprovecha para hacer clic clic clic, mientras la O. mayor distrae a la serñorita demostradora. El modelito negro nos dijeron que está muy de moda, a mi se me hizo un poco raro ver a mi quinceañera de negro pero se veía chula la condenada. (¡ven! Ahí está de nuevo ese deseo reprimido de ver a la escuincla como princesita.) Y finalmente le probamos el modelo más caro de toda nuestra aventura. Este probador era el más quinceañeroso de todos, cuadro de Belinda incluido para que te imagines a tu niña como la estrella del rock pop nacional Aquí de plano se me fue la onda de estarme escondiendo y no pude tomar una buena foto del modelo pero les cuento que esa cochinada costaba solamente $17,000, shifón italiano, aplicaciones a mano, bla bla bla. Y la señorita también me terminó regañando así que con ese cuarto vestido terminamos el paseo quinceañeril.
Salimos de ahí satisfechas y felices, cada una de las 4 por diferentes razónes. Este sábado pasado cumplí lo que hubiera sido mi sueño perfecto de quince años, disfrutar de los terribles hábitos por los que hacen pasar a las escuinclas y les remarcan que pasarán ‘de niñas a mujeres’. El resto de la tarde también estuvo muy linda. Me faltó el regalo para la quinceañera, el regalo virtual digo y la verdad no encuentro mejor cosa que postear la canción que tantas veces hemos bailado juntas: Rock Lobsteeeeer!
Antes de entrar a los quince hubo un evento que me marcó ‘La maldición de Morelia’ comenzó en la prepa a los 14 años, en la edad del cambio de ‘niña a mujer’, ese evento fue la raíz de mis atropelladas relaciones amorosas previas. No fue que tuviera mal tino en las elecciones, ni que tuviera poco interés en definir qué era lo que buscaba en el otro, tampoco mi inexperiencia, no, todo tenía una razón de fondo más intensa y diabólica.
El momento el que comenzó la desgracia fue cuando me dieron mi primer beso. Fue en la cafetería de mi prepa, recuerdo que había poquita gente por que nos estábamos volando clase con el pretexto que actuábamos en una obra de teatro y estabamos en ensayo. El individuo en cuestión era un sapo que es fecha que no encuentra quién le quite el hechizo pero en los días prepos era uno de esos sapos muy populares que todas querían descubrir si eran la que le quitaría el hechizo, feo a madres pero harto noviero y hasta eso simpático. No recuerdo los pormenores de la acción, mi memoria de teflón no permite que atesore esos invaluables instantes con tanto detalle. Se que fue un beso cortito poco baboso y cariñoso, no puedo criticar al tipo, hasta eso le hecho ganitas. Lo que me vino a desgraciar los siguientes 12 años con una maldición fue que mientras se daba el momento de la romanceada esto era lo que sonaba de fondo:
Si, lo admito, me dieron mi primer beso con ‘Morelia’, canción de Cristian que musicalizaba la entrada de una novela chaqueta que ya nadie recuerda. Protagonizada por Arturo Peniche y una fulana que talvez en su casa la conocen, ‘talvez’, no me atrevería a afirmarlo. Y aunque no atesoro esos momentos si recuerdo clarito que pensé, ¡tanto esperar y esta madre es la canción que me va a recordar este momento para toda la vida!... y así mesmito jue, es fecha que toda la vida apenas va en los 27 años y todavía recuerdo que esa fregadera era la que musicalizó ‘el momento’.
Y de ahí pal’real pura desgracia… bueno tampoco tan terrible, hubo sus momentos divertidos, muchos, pero nunca tuve un noviazgo fresa de esos en que llevas al novio a casa de tus papases y ves tele o sales con tus amigos y conocen al novio, no, pura cosa rara hasta ahora que parece que ya me topé con alguien que rompió la maldición Morelia y no está loco o es bipolar, ni me saca la bonita frase de no eres tú soy yo, tampoco le saco 3 cabezas de altura y tengo que lidiar con la crítica ajena, ni es el hermano del anterior, o me aplica la llave de ‘ahorita no puedo’, no me engaña con alguien y soy la última en enterarse, no se mete sustancias que hace que actúe raro o planea un viaje a Urbequiztania para estudiar las ratas de la cordillera norte durante 2 años ya que estoy enamorada idiotamente de él, no, no, no, ya todo normal, feliz, enamorada y correspondida e intentando dejar atrás los malos hábitos que me ha dejado el pasado Moreliano.
Aquí la primera estrofa de la maldición: Cuentame cómo haces tú, Para ver otra vez la luz Enseñame a no depender A ser libre y a creer A estar sin ti. Muestrame cómo se detiene Este amor que me atormenta ¿Cómo vas a hacer para esconderte de mi u Morelia?
No fotos de nuestra visita a la calle de las quinceañeras con D.Kaboom, no fotos de la clase de acuarela, no fotos de cielos, no Vila – Matas, no muy enamorada, no fotos del Royfest, no rola de Caribou, no bichos en la oficina, no mudanzas, no ilustrancias, no perdoné finalmente a el señor Sigur después del trauma abejo, no Rocklobster, no fantasma en la pared, no mashup, no, no, no. Hoy tampoco hay tiempo de contarles todo eso, aunque ahí esta y ya les conté sin contarles. Mañana postearé. Una foto de lo que se ve en la silla de la unidad que nos lleva al destino que sí cuenta:
y por supuesto tenemos el sonido que acompaña a la unidad:
Me viste salir de tu coladera y corriste a tocar mi piel de banqueta. Nunca supe cómo bajarte una estrella, pues mi reino no pasa de la azotea. Traigo en mi bolsillo mi propio infierno, hoy voy a colgarlo en tu tendedero...
Ojala este metro no tuviera estaciones pues no quiero transbordar voy camino a ninguna parte pero tengo que saber llegar.
A la escuelita desde el lunes próximo, para que no se sienta feo el trancazo escolar después de un año de estudiar únicamente la forma de las peluzas de mi ombligo es con algo tranquilo, clases de acuarela. Les dejo mi último dibujo que es el que marca el estílo de las ilustrancias que voy a hacer para Polvo de sol, el cuento que estoy haciendo con C. y unas fotos de mi visita matutina a San Carlos.
señor cabezota enojado señora alada descabezada en encuadre coqueto los encuerados en el patio y no era manifestación lavabo con colores interesantes y tabaco abandonado a medio fumar Y...tuve suerte, ¡me tocó ver la famosa escultura de la pata de pollo! No creo tener el capital para comprarla pero sería el regalo ideal para D. Kaboom en su quince aniversario.
Reporte de la primera noche; ese fue el título del mail que me mandaron los nuevos dueños de mi perra de litio. Me contaron a de detalle que fue lo que sucedió la noche de ayer, endemoniado lunes. Una lista detallada desde que salimos con lágrima Remmy de su departamento para entregárselas hasta esta mañana, me tranquilizó lo que leí. Finalmente le encontramos familia a Tab. Estoy llena de felicidad melancólica, que en éste caso es ese sentimiento que te da cuando tienes una tristeza profunda que se emplasta ilógicamente con la felicidad ajena y a su vez ausente para mi.
Hoy no quiero llegar a mi casa, no va a estar la perra que me ladró durante casi tres meses. Tab, encontró casa y no cualquier casa, encontró el lugar perfecto. Que las fotos hablen mejor, una selección de los últimos días, yo ando tirada al drama feliz: En el carro En la sala
*la voy a ignorar a ver si así me deja de tomar fotos* *neta, ya, párale con la camarita...* *¡no foto!* *¡BASTA!, ¡me tienes harta!, odio foto con flais* Divas en la cama con buenas lecturas ... y el día siguiente Los orgullosos padres: The long and winding road