12.5.08

El galerón

El vaso fiesta:

protagonista indudable de la noche del viernes/sábado. Salí con J., sus hermanos y amigos a celebrar el cumple de S. y J. Hace mucho no me amanecía con la plática, salir con los Cervera es muy chistoso, es tener a 4 versiones de la misma persona y para colmo 2 de ellas son gemelas y uno es la versión masculina, futbolera, medio guarra pero de un corazón enorme de la misma variante.

Nos amaneció y ya no recuerdo bien porqué pero terminamos en la Fonda Margarita desayunando, para ese entonces ya solo quedamos J., E. y yo. Para mi ese lugar siempre se ha llamado: ‘El galerón’, un espacio onda bodega con paredes color verde tortillería y con un techo de lámina que de no ser por el horario muy tempranero del lugar convertiría el sitio en un infiernito.
Desde chavita lo conozco por mis papas pero ya en el ganar de años uno va adaptando conocimientos y ahora es el perfecto sitio para terminar noches de fiesta. Su horario madrugador de siete días a la semana, los deliciosos platos, los diversos musicos en vivo, la ubicación céntrica y el ambiente borracho/oficinista es algo que no se replica en ningún otro lugar de esta ciudad.

Consta de una menú que cambia de acuerdo al día, pero a mi no me importa el dato, lo que siempre pido es frijoles con huevo y un jugo de naranja o una cerveza.
Leyendo una nota de Paula Monaco publicada en la Jornada el 24 de mayo de 2007 saqué estos datos:

Tiene 60 años pero la fonda lleva unos 40 años en la calle Adolfo Prieto 1364, casi esquina con Pilares, colonia Del Valle, (yo siempre me pierdo para llegar, E. nos acabó orientando y después del desayuno nos llevó a su exdepartamento a dos cuadras de la fonda, su exportero lo adora, se dieron un gran abarazo carnaloso futbolero cuando se despidieron.) pero el dato exacto de su fundación "es una incógnita", dijo María José Castillo, dueña del lugar junto con sus hermanos Joel y Ricardo.

Sin embargo, calculan que son más o menos 58 años, porque su madre, Margarita Lugo, comenzó la venta de alimentos con algunos pesos que le sobraban de los envíos de su marido Joel, quien trabajaba de bracero en Estados Unidos.


Los tres hermanos crecieron entre ollas y guisados. Casi naturalmente decidieron continuar con el negocio familiar, que hoy se ubica frente a la parroquia Nuestro Señor del Buen Despacho y rinde culto a la comida mexicana ofreciendo desayunos y almuerzos desde las 5 a las 11:30 horas con una única exigencia: seguir las recetas tradicionales.
"Hacemos todo con cazuelas de barro y no usamos nada de gas", aseguró Ricardo, quien explicó que "el sabor cambia bastante porque el carbón le da un toque campirano".

En poco más de seis horas, el lugar despacha diariamente un promedio de 120 desayunos y almuerzos por 32 pesos en plato grande y de 21 a 24, en porciones sencillas, que se pueden acompañar con café de olla, jugos y refrescos, como Yoly y Sidral.

Luego de hacer cuentas, Ricardo señaló que cada jornada consumen aproximadamente 60 kilos de tortillas, 20 kilos de frijoles negros, cinco de chile serrano, dos de cuaresmeño, dos de guajillo y uno de pasilla.


Contaron que hace un par de semanas desayunó allí el magnate Carlos Slim y los responsables del lugar agregaron que Felipe Calderón lo hizo muchas veces durante la campaña electoral.


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