9.5.08

Un ukulele para la tempestad

Ayer tuve uno de esos episodios de torpeza extrema, esta semana regresé un poco al exasperante estado disperso tarado.
El lunes iba todo muy bien al momento de salir, estaba logrando lo que hace mucho no hacía, ir por pasitos para no tener que regresar por algo que hubiera olvidado y es que todos los días es el mismo ritual; salgo, cierro, reviso mientras camino, regreso, salgo, cierro. Ese día todo iba bien y al cerrar la puerta me di cuenta que todo fue perfecto menos un detallito; las llaves para cerrar estaban en la cajita de las llaves dentro del depa…

El miércoles casi pierdo un disco que me mandaron de Guadalajara por haberlo tirado a la basura el día anterior en mi ritual de limpieza ardillezco diario antes de salir de la oficina. Se fue adentro del sobre de DHL, hice que buscaran 5 veces en el basurero del trabajo, de ahí sacamos el dato que en un solo día en esta empresa se tiran aprox. 30 cds.

Ayer me aventé la peor de las puntadas de lo que va de la semana. Como O. y A. se quedaron sin carro por chocantes involuntarios y me he percatado que cada vez me estorban más las ruedas de mi carro, llevo casi 3 semanas sin mi nave. Soy feliz, camino mucho y me da pretexto de oír más música o leer más en mis trayectos. No es mi aspiración ser una ñora Lomas pero la parte en la que tienen chofer suena taaaan seductora… El jueves en la tarde recordé que tenía que subir a Santa fe y ahí voy yo a la aventura Santa fe planeado solo para los cuadruepedos. Subir desde mi trabajo no es problema pero después de mi clase de mochiles espiritual se me ocurrió tomar café con C. y salí de ahí lo tarde suficiente para que no hubiera luz de día. Generalmente no me da el miedo citadino al tomar el transporte público, estoy altota, pongo cara de mala y tengo un papá que toda la vida ha trabajado en mil departamentos del Metro y eso me ha acostumbrado bien a los usos y costumbres del tema y precisamente por eso es que ayer sabía que estaba fuera de lugar. Mi atuendo claro con vestidito azulblanco y finos bordes de tul no era nada combinable con la situación. Tardé 30 minutos en esperar un camión que me permitiera hundirme en un asiento al fondo de la unidad y 2 horas en cruzar el pueblo de Santa fe que flotaba por la lluvia.

Ya en esas me enchufé el ipod, la micro que me asigné traía tambora incluida a todo volumen, un chofer que iba noviando en vez de manejando y un altarcito con una cara de Cristo sangrante y cuasi ahorcado por un rosario iluminado con luz neon (menos mal, al menos íbamos satánicamente santiguados), Mi salvación: ‘El ukulele’, hace poco me di cuenta con una canción de Ximena Sariñana que mi debilidad por esa canción radicaba en que estaba acompañada por un Ukulele. Es un instrumento seductor y alegre, es una invitación al buen humor. Así que puse rolas con Ukulele en todo el camino de vuelta a casa y me sentí tontamente segura. Llegué cansada, con los pies helados, sana, salva y empapada, en la mañana olvidé el paraguas que O. me regaló hace unos días e irónicamente mi único intento de paraguas era el último número de la Tempestad Universitaria.

Cuando me di cuenta de mi gusto por el instrumento, en la búsqueda del tema me topé con la Ukulele girl, la encontré en una de esas exploraciones obsesivas en el yutu. Una gringuita que embona un poco en la categoría de rubia tonta adolescente pero solo de pinta. La tipa es muy divertida, la edición de sus videos es 100% casera y saca el mejor provecho de eso, ademas se le nota lo apasionada con la música, se las recomiendo. Mi rola preferida es un cover de Wheezer, enjoy este bonito y mega fiestero Friday I’m in love:


Lo siento MG., pero la tenía que usar...
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