28.10.08

Reptiles para bailar

Una vacación entre las más memorables de mi top 5 de vacaciones, fue en la prepa. Me inventé una fiesta para celebrar mi cumpleaños no. 17 en una casa que tiene un tío a un par de horas de la ciudad. La citada casa está 15 minutos después de cruzar Cuahutla, en un fraccionamiento que se llama Taluica. (Tlauuuiiiica va sin ache, eso dice A., a mi todavía no me convence) ¡Ppppfffff!… solo diosito santo sabe la cantidad de cosas que pasaron en esa casa y todas las fiestas que se hicieron en ella después. Pero esta ocasión jue muy memorable porque era la primerita. Invité hasta a la seño de intendencia de mi prepa y como siempre en las cosas tan planeaditas solo llegaron mi amigo O. y mi amiga S.

Yo me puse muy triste, me sentía bien impopular y me dije ñññññeeeee, si a nadie le importó venir mejor cancelo, pero ahí estaban O. y S. ellos me animaron y nos llevó mi padre hasta la casa con provisiones para hacer una fiesta para hartas personas. Fue muy divertido y ahora mi parte cursi sabe que solo ellos dos llegaron al reven porque eran los únicos que iba a conservar hasta el día de hoy (aaaaaaaaaaayyyy los gatiiiiiiiiitooooooos).

Total que todo jue perfecto, mucha desvelada y fiesta, sol, alberca. El único detalle que nos fallo terriblemente fue la música. Por suerte mis papas, muy previsores ellos de las fiestas de su hija, me dejaron un radio chiquito de onda corta. Una maravilla que solo sintonizaba 5 estaciones si agarrabas el ángulo adecuado y te quedabas como antena del radio inmovilizado al lado de él.
La única estación que funcionaba sin ese inconveniente y que pasaba música medio aceptable era una que repetía una y otra y otra y otra vez un promo de Godzila. No recuerdo bien de que iba el promo pero si recuerdo bien la siguiente frase:
“Ahí viene la laragtijotaaaaaaaaaaa”.

Y todo esto fue para contarles que gracias a ese promo cada vez que veo un reptil pienso: “Ahí viene la laragtijotaaaaaaaaa”. Hoy a las 9 de la mañanita estuve conviviendo con una víbora y no hablo de alguien indeseable, no, también hay varios de esos en esta oficina pero esta vez fue una víbora bien buena onda y tranquilita que se llama Mariloli.
Me dieron a escoger entre varios bichos. Había tarántulas, iguanas, escorpiones, cucarachas (¡agh!), pero Mariloli conquistó mi corazón, toda bífida, suavecita y enredadora ella... puro amor del bueno.
Y pensé una y otra y otra y otra vez en “Ahí viene la lagartijotaaaaaaaaaaaaa”. Luego se lo conté a mi amigo H. y me recordó este vidiiiio. Y me quedé pensando ñoñamente que quiero una Mariloli de mi propiedad para bailarle con poca ropa a alguien. Así bien setsi como la Satánico Pandemonio con Tito & Tarántula tocando de fondo.
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