16.6.08

Kissing a Fool

El sábado pasado la DG. J. Cervera me llevó a una coapofiesta, pese a todos mis prejuicios al respecto me divertí. La fauna de la fiesta me tuvo entretenida, no tuve ganas de tomar así que me aventé toda la experiencia con exceso de sobriedad. Participé poco en las pláticas, prácticamente pasé la fiesta entera escuchándolas.
Después de todo no fue tan mala experiencia, la DG. J. Cervera es una gran compañía hasta cuando me lleva a coapofiestas, eso si, cabe aclarar que nunca intervine en los momentos timbiriche, samba, pastel de pingüinos y baile con globo fiesta (bueno ahí si me aventé un par de esculturas abstractas con globos que nadie entendió).

Lo que vine a dejar aquí es lo que pasó en el trayecto de regreso a casa.
Soy tan ignorante en el proceso pedir un tapsi nocturno que juré que a Coapa no llegaban. Después de 45 minutos ahí estaba mi flamante Neon verde esperándome a la puerta.
Me trepé a mi transporte, le dije que me llevara a la San Miguel Chapultepec y que decidiera él el camino. Yo la verdad solo estaba concentrada en descansar mis pobres pies que sufrieron mucho con la mezcla tacón dorado y piso resbaloso onda porcelanite que dejó a más de uno en el suelo. Y que el chofer me pregunta ¿nos vamos por periférico?, la verdad no entendí pa’que me preguntaba, ya que llegué a mi casa entendí que la pregunta era su justificante para cobrarme más de lo normal por tomar vías rápidas de noche ¿?, a mi se me hace que me chamaqueó durísimo pero valió la pena.

No llevábamos música, así que en cuanto subió al segundo piso del periférico le pedí que encendiera el radio, fueron tantas las cochinadas que mis orejas captaron esa noche que no me puse exigente en la selección, yo solo quería ruido ambiental. Y al encender el radio justo comenzó Kissing a fool y sentí como si el paisaje de foquitos de la madrugada chilanga y la luna casi llena y más grande de lo normal se pusieran en blanco y negro. Afortunadamente como mi chofer tenía miedo a los radares que ponen multas por ir a exceso de velocidad íbamos a un ritmo lento extrañísimo para un taxi capitalino. Por la ventana del conductor se filtraba brisa templada y húmeda. Noche perfecta.

Y ahí estaba yo, a media madrugada en blanco y negro encerrada en la memoria de ese cassette mezclado que creo que le robé a mi tía F. alguna vez y que me acompañó la adolescencia entera.

You are far,
When I could have been your star,
You listened to people,
Who scared you to death, and from my heart,
Strange that I was wrong enough,
To think you'd love me too.
I guess you were kissing a fool,
You must have been kissing a fool.
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