10.5.10

Tous les matins du monde sont sans retour

Tous les matins du monde era un pendiente en mi lista de películas. Durante mucho tiempo no contemplé siquiera la posibilidad de verla; tenía tan idealizado cada momento de ese disco que me daba pavor poder asociarlo con el que para en realidad fue creado.

Habiéndola visto no se si me arrepiento o no. Hubo piezas como La improvisación sobre las Folies que por más que intenté imaginarla en el conjunto del disco no alcanzaba a hilar porqué estaba y ver la película ayudó. Pero creo que en pieza como Tombeau les Regrets de Sainte-Colombe, si me arrepiento de haberla asociado al momento asignado a la película, cabe acotar que mi arrepentimiento solo es por limitar ese instante a la imagen impuesta por la historia y no a lo magnífico de la misma. Me gusta mucho la música triste, sin duda alguna es a la que más recurro, en contraste no me considero melancólica o triste pero suelo encontrar un lugar confortable en esas melodías tiradas al drama, sin importar el género en el que estén interpretadas.

MCP, en alguna plática me dijo que uno de sus discos preferidos es el OST de esta película. Lo compré sin dudar pues interviene uno de mis músicos preferidos; Jordi Savall. A quien conocí con un disco que me regaló la mujer de la misteriosa llama para acompañar la lectura de La historiadora... que ganas de leer una novela de nuevo con la emoción que me provocó esa.

Una historia contada en dos idiomas distintos, el cine y la música, y que puede ser interpretada con dos sensaciones distintas... voy a extrañar la experiencia de ese disco sin haber visto la película, pero hay instantes y compañías que bien valen la pena intentar cambiar lo impensable para atesorar el momento de haberla visto a su lado y aceptar vivir con esa nueva nostalgia.

Tous les matins du monde sont sans retour...

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