El concierto comenzó puntual, nuestros boletos eran oficialmente los más alejados del escenario, estaba a 4 filas antes de llegar al techo del auditorio, a las pruebas fotográficas me remito. No importó mucho, la acústica fue magnífica y aunque vi la versión playmovil de Yuri había un par de pantallones que hacían bien el paro.Ver el show de Yuri fue una experiencia muy diferente, los tiempos y la dinámica es muy particular, pasa mucho tiempo platicando de su vida, hasta se tomó como 20 minutos para presentarnos a su bebe, saluda a sus cuates, hace pausas largas y todo es temático. Son pequeños sets de dos a cuatro canciones y se cambia de nuevo de atuendo. Que les puedo contar, es todo lo que esperaba, canté casi todas las canciones aunque creo que solo me sabía bien como dos (mis compañeros de fila estoy segura que me odiaron por mis gritos a destiempo y desafinados), la pirotecnia, las pláticas en confianza de la Yuri y sus chistines ñoñales, los atuendos que fueron desde Troyanos de latex rojo hasta rumbera cruzando por investigadores a la Dick Tracy y una Geisha perdida ¡un deleite visual!, los buenos músicos, la voz bien educadita y potente, mucho baile... aparte les hizo arreglos diferentes a casi todas sus rolas. Ahhhhh que bonito... mi momento preferido fue cuando cantó este tragedión, les iba a dejar la versión en vivo en el auditorio pero ver a Alepsis Ayala como el marido ignorador está diver.
domingo de shopping de boletos de avión y pagos que me dan mello. Todo avanza, arriba, adelante. Como diría Ana Bárbara y para seguir en este plan tan elegante y sofisticado que me aventé en esta entrada: 'me asusta pero me gusta'
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