23.8.09

Sobre cantar y comer pinole

Eugene Oneguin
Desde mi infancia no regresaba a la experiencia ópera en vivo... bueno a decir verdad no fue en vivo vivo, fue en vivo enfrente de una pantalla gigante en el auditorio. Fui con la ardilloska (en ruski), quién llegó antes a la conferencia de prensa donde le dieron una mini clase de la obra de Tchaikovsky y le regalaron boletos gratis ¡yeeeeeiii!, música de a grapa y sin ir a clases. Yo como buena alumna burra que soy, llegué barriéndome en home y le pedí a mi amiga que me diera la reseña a la Ardillasway. Que siendo cínica, seguramente fue más divertida que lo que la señorita les contó antes.

Todos dicen que es más emocionante y representativa el aria (¿la aria?) en la que Tania le escribe la carta a Oneguin peeeeeeeero todos ellos no se llaman Olga... A mi me emocionaron mucho dos momentos, cuando Lensky está cantándole su amor a Olga y cuando antes de batirse en duelo contra Onegin reflexiona sobre su breve vida e imagina a Olga visitando su tumba. Si alguna vez los boto por coqueta y quieren batirse en duelo les recomiendo que lo hagan al ritmo de Kuda Kuda. (Chance acaban fríos como Lensky pero eso sí, con harta clase).

El domingo con Miguel Aguirre compré en el conejito blanco un libro de ópera para escuincles, algo extraño el formato, alargado y poco práctico pero con una breve introducción a cómo debe aste niño inculto escuchar ópera y una sinopsis de varias obras reconocidas acompañadas de dibujos tétricos pero bien intencionados. Buena compra la que me obligó a hacer el señor Aguirre. Ahora se que cuando todos cantan a la vez debo decir, oh joy! en vez de pensar, chale no entiendo...

Les dejo el link del par de funciones que faltan, si van, verán a hartos viejitos coquetones y bien vestidos, ambiente raro pero buena variación a la rutina, bonito, inspirador y barato.



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