12.3.09

Fodongas de cuatro ruedas

Una de las cosa idiotas que más me ponen de neura cuando estoy atrás de un volante son las ñoras que se maquillan mientras manejan (ellas o alguien más). Su fodonguez y falta de coquetería es tan frustrante como los programas de magos donde revelan el secreto de las ilusiones esas bien espectaculares donde te enteras que no es que la mamiriqui-modelo y el mago tenga poderes de tele transportación sino que tiene una gemela mamiriqui-modelo que hace que parezca que pueda ir de acá-pa’ya del escenario rápido como conejo… ¿Los conejos son rápidos?, bueno como correcaminos correteado, ¡esos sí son rápidos!, lo dice el señor Warner en sus caricaturas.

Total que esta mañana salgo de casita a trabajar y voy a la parada del camión metida en mi burbuja bien feliz escuchando esto y caminando con tacones coquetos hasta la avenida, bien inspiradísimo mi luc dihoy. Me trepo a la unidad (así le decía el taxista de ayer a su carro –mi unidad–. ¡Juar!) y resignadamente me acomodo en una esquina atrás por que ya no había asientos. Me pone tan neura el tema de las ñoras maquillándose que si me toca una junto me mudo de lugar. Esta vez no pude huir, textualmente me tenían rodeada 6 especímenes, 3 a la izquierda, 2 enfrente, una a la derecha. ¡Estaba rodeada! No había dónde escapar y ps que se hace en esos casos ¡un videeeeeeeeeeo para que me creyeran! La fodonga que lee la revista también se estaba maquillando, solo que ella ya había terminado y estaba cultivándose con la más reciente edición de InStyle. Chequen la cuchara de peltre con la que la fondonga que estaba a su costado se estaba enchinando la pestaña, yo nunca he logrado eso, siento que me rebano la niña, el iris, la pupila, ¡todas juntas!.
No hagan eso ñoras fodongas, es horrífico como revelan los secretos del género. Ahí les dejo el cuerpo del delito:
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