1.12.08

Con 5 curitas

Hace un poco más de medio año comencé a ser mamá temporal de perros, bueno de perras, todas las roommates han sido hembras. Lo inicié como un impulso raro por reacomodar piezas en mi vida. Pensé mucho en las palabras que C. me dijo para consolarme; ‘sal de ti, fíjate en la realidad de otras personas’. Buscando una actividad que me entretuviera me topé con Penélope Hoyo, una persona que vive dándose a los demás. Ella ha sido mi guía en esta experiencia.

Pensé que ser hogar temporal era la actividad ideal para aprender a dejar ir y curarme de la pérdida pero fue un gran error. Al menos en mi caso no se puede encontrar la forma de llenar los huecos que nos dejan esos cariños buenos que se van. Las ausencias nunca se curan porque hay seres que llegan a nuestras vidas para quedarse, personas o animales memorables e imposibles de borrar. Nunca hay que dejar de extrañarlos pero eso no tiene que frenar buscar algo más que amar y continuar con lo que si se tiene. Esa es la moraleja de esta historia.

Se termina el año y fueron 5 las que pasaron por mi casa; Reina, Tábata, Terry, Pixie y Pulgarcita. Con ellas se fue mi alfombra y el piso del cuarto del eco, como unos 10 pares de zapatos, 3 de mis sombreros, un ataque que casi le cuesta la vida a mi muñeca Cobita, mi colección de corchos, muchas revistas y otras cosas que seguramente ya ni recuerdo.
Ésta mañana se fue Pulgarcita, la última inquilina del año. Estoy tristeando pero se fue con una buena familia.
Las fotos del recuerdo:
Reina

Tábata, la loca más parecida a su servilleta, la más extrañada.

Terry-cota, terryble, terrynator, etcétera...

Pixie (ahora Gigi)

Pulgarcita, una versión peque de Tábata.
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