26.6.08

El hijo que da para más

Uno de los grandes pretextos para tener nuevos hábitos desde que estoy solita es tener el vidioclu de mis sueños a unos minutos en bicicleta.

Ayer, después de amarrar mi caballo al poste con una cadena entré, vi la filita larga de películas de Woody Allen con la que últimamente nos estamos reconciliando, seguí, saludé a mi nuevo amiguito del mostrador. Eso sí, todos ahí son muy jetones menos él. Me recomendó Río Místico, me sentí un poco mal por no pelar su sugerencia, de hecho agarré la cajita, puse mi carita de muy interesante y me trate de auto convencer que Sean Penn era parte del mood de la noche y na’ me fui moviendo despacito a las escaleras donde están las novedades de una colección que estoy intentando ver entera desde hace varias visitas. Ahí paradita a media escalera me ausenté un poco del lugar y me quedé pensando como en estos tres o cuatro meses he rentado más películas que cuando estuve muchos años inscrita al blusbuster.

Desde hace mucho sabía que existía el vidioclu, pero que flojera ir desde la narvarte a la condesa por una triste peliculita, el tráfico, agarrar el carro, tomar valor para hacer lo mismo pero de regreso. No, demasiado esfuerzo para que sea disfrutable, la característica primordial del vidioclu es la cercanía indudablemente. Llevaba casi seis meses de pelea con el cine antes de inscribirme, la cercanía fue lo que inició nuestra reconciliación.

Después de estos meses ya tengo dos técnicas y un comodín para seleccionar la mova que me voy a llevar. La primera los estrenos recomendados, nunca falla un amigo que te manda a ver algo interesante y al que puedes culpar si te manda a ver una porquería. La segunda, mi preferida, seleccionar algún director por alguna película que me gustó y buscar todo lo que tengan disponible de él. Ya hice eso con Walter Salles (todavía me falta man of the year pero behind the sun es mi preferida, si les gusta la onda circo los va a conquistar) Wes Anderson (The Darjeeling limited es divertidísima, la filman en la India y la historia, los colores y lugares de la película son hermosos), ahora estoy en Carlos Saura que me marcó de escuinclita con Cría Cuervos, es extrañamente una de mis películas preferidas de infancia. Eso se saca una por tener padres raros cinetecos. Ayer vi Amor Brujo, es parte de una trilogía de películas de flamenco y por fin descubrí que…¡Me gustan los musicales!, si C. lo dije y va de nuevo: me gustan los musicales, es solo que es muy difícil encontrar la mezcla perfecta entre el tema - música y con mi predisposición a ‘odio lo gringou’, me confundí. Ayer a la mitad de mi primer musical flamenco descubrí que amo el genero con locura pero que necesita tener elementos casi poéticos que te hagan olvidar que a final son personitas cantándote la historia, que es la base de mi molestia.
El comodín para elegir película es Woody Allen y su larga filota al lado de la entrada del lugar, su vecino el señor Hitchcock, con el que seguramente platica en las noches porque se dan la carita en los estantes o la colección que les mencionaba al inicio, esos son 3 lugares amplios y seguros.

No se como pude pelearme tanto tiempo con el cine, seis meses es mucho tiempo perdido. Cada vez que entraba a una sala o comenzaba una película sentía un enojo profundo, terminé por bloquear el tema. Ignorar mis enojos, pretender que no existían hasta que me acabé creyendo la mentira y ahora es una verdad. Muchos amigos me critican que soy muy payasa para decir que una película me gusta, siempre tengo un pero y es que siendo tan prostifácil para la música la verdad es que entiendo que sea poco comprensible que no aplique la misma actitud para el cine. Creo que la respuesta es que el cine es uno de esos hijos de los que se espera más. Que odioso cuando te dice alguien; ‘eso está bien, pero tu das para más’. Odiosísimo pero cierto, por eso ya no me atrevo a decir que tengo una película preferida, sino que la estoy buscando. Para mi, el cine siempre va a dar para más.


Behind the sun (Abril despedaçado)
Dir. Walter Salles
2001
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